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Cuaderno de bitácora - Tejiendo palabras

Hablar de Arturo Pérez-Reverte

Hablar de Arturo Pérez-Reverte Hablar de Arturo es hablar del hombre fiel a sí mismo, que valora lo que no se puede comprar. Hablar de él es hablar de códigos, de valor, de dignidad, de amistad y de lealtad.

Nació en Cartagena y lleva sus 50 años como pocos. Atractivo, culto y maduro, Arturo lo es también en su obra. Obra marcada por sus vivencias desde niño, por sus largas experiencias como corresponsal de guerra que lo llevaron durante más de veinte años a vivir y relatar como nadie el horror de la mayor parte de los conflictos internacionales a los que acudió. Hoy por hoy es considerado uno de los novelistas más prestigiosos de las letras hispánicas y es leído prácticamente en el mundo entero.

Nació en Cartagena y lleva sus 50 años como pocos. Atractivo, culto y maduro, Arturo lo es también en su obra. Obra marcada por sus vivencias desde niño, por sus largas experiencias como corresponsal de guerra que lo llevaron durante más de veinte años a vivir y relatar como nadie el horror de la mayor parte de los conflictos internacionales a los que acudió. Hoy por hoy es considerado uno de los novelistas más prestigiosos de las letras hispánicas y es leído prácticamente en el mundo entero.

Recuerdo que empecé a interesarme por él un tiempo después de comenzar a escribir sus artículos, de eso hace ya unos años. No puedo evitar reconocer que desde entonces sus columnas en El Semanal han sido y son como una necesidad. Cada domingo espero impaciente la llegada del periódico para regalarme una buena dosis de realidad, de ironía, sueños o ilusión en otras. Siempre dije que es "mi boca prestada" y la de tantos.  

De niño Arturo recorría la biblioteca de su abuelo en busca de aventuras. Yo, aquella librería de la rue Vauvenargue en el París de mi infancia. No disfruté a mis abuelos cómo quise, pero mi padre antes de morir cuando apenas tenía casi ocho años, ya me inculcó el amor a los libros, a la aventura. Por eso me reconozco en ese niño. Desde entonces el libro para mi ha ocupado un lugar imprescindible, vivo, siempre fue mi refugio, mi vía de escape, mi diversión, mi amigo. 

Sentí curiosidad por su obra debido a que su pluma periodística me mantenía tan pendiente, suponía que quizás con sus libros sucedería lo mismo. Y así fue que comencé a leer su obra narrativa. 

Mi primera experiencia fue La Tabla de Flandes,  y a pesar de no conocer más que los movimientos de las fichas de ajedrez, llegué a entusiasmarme con el juego hasta el punto que jugaba a la inversa con la lectura, analizando cualquier movimiento que Muñoz sugería. (Algo muy común y esencial en sus libros, la interacción). Luego empecé a buscar lo que había escrito con anterioridad, y un amigo me prestó El Húsar y el Maestro de Esgrima. Con los que quedé fascinada. El primero por la crudeza de la realidad que le tocó vivir y la sinceridad del personaje, por la denuncia, y por la tristeza que me embargó en un momento dado. El otro me demostró que aún existen los caballeros, y que la esgrima es mucho más que un arte, es una forma de vida. Y descubrí un poco más a Arturo, su pensamiento. Y deseé ser la novia del soldado, por ese amor infinito, por esas lágrimas que vertí, y deseé ser Adela por un instante cuando casi consigue ser besada por el maestro Astarloa... o quizá por ser tan fiel a si misma.

 Con los años, fueron apareciendo otras joyas, El Club Dumas. Y talvez por mi vinculación a Francia donde nací y a París, donde viví catorce años, y mi amor a dicha ciudad y los libros, quedé fascinada. Hasta tal punto que un año tuve volver para que recorrer cada escena marcada en su libro. Los muelles, la calle Mazzarino, el Café Atlas, el Pont-Neuf, justo donde casi pierde la vida D’Artagnan... Lo que me permite decir que Arturo es tan sincero y fiel en sus libros que cualquier similitud con la realidad es verdadera. 

Como nadie pone en escena, como nadie ambienta con una minuciosa preparación el entorno en el que se mueven sus personajes, creando un mapa cómplice con sus lectores. Como nadie ahonda en los sentimientos, especialmente en los de la mujer. Talvez, lo que más me ha fascinado y atraído del escritor. No lo niego. Su franca entrega y fascinación por conocer los entresijos de La Mujer. 

«La vida de los hombres gira siempre en torno a una sola mujer: aquella donde se resumen todas las mujeres del mundo, vértice de todos los misterios y clave de todas las respuestas. La que maneja el silencio como nadie, tal vez porque ése es un lenguaje que habla a la perfección desde hace siglos. La que posee lucidez sabia de mañanas luminosas, atardeceres rojos y mares azul cobalto, templada de estoicismo, tristeza infinita y fatiga para las que [...] no basta una sola existencia. Era necesario, además y sobre todo, ser hembra, mujer, para mirar con semejante mezcla de hastío, sabiduría y cansancio. Para disponer de aquella penetración aguda como una hoja de acero imposible de aprender o imitar, nacida de una larga memoria genética de vidas innumerables, viajando como botín en la cala de naves cóncavas y negras, con los muslos ensangrentados entre ruinas humeantes y cadáveres, tejiendo y destejiendo tapices durante innumerables inviernos, pariendo hombres para nuevas Troyas y aguardando el retorno de héroes exhaustos; de Dioses con pies de barro a los que a veces amaba, a menudo temía y casi siempre, tarde o temprano, despreciaba» (APR)

Con la carta esférica lloré como nunca. Este y La Piel del Tambor me hicieron acercarme más al hombre, a sus entretelas, a su alma. Me enamoré secretamente del Padre Quart y de mi dulce Coy como una chiquilla. Quien podía resistir su mirada... "... hasta que sus ojos fueron un poco más allá y encontraron los de Quart...". Luego esa inmensa fascinación que tienen sus mujeres en sus libros. Donde una se ve retratada sin remedio. Quien no se sintió Tánger Soto en algún momento, cuando Coy le contaba una a una sus pecas... o quien Macarena, "... tensa, esbelta, debatiéndose para escapar sin desearlo, para huir queriendo quedarse... gimiendo crispada entre los brazos que la anclaban..."

Y quien no maldijo como Macarena Bruner, "...Y las ganas de morirse. Y la infinita, fría, espantosa soledad... Malditos sean todos los hombres del mundo, incluido usted. Maldito hasta el último de ellos...". Ese pasaje de La Piel del Tambor me hizo temblar. El motivo de esa maldición, me llegó al alma, cómo podía saber...

Aún recuerdo sus palabras en la presentación de su último libro en Sevilla en el mes de junio de 2002, cuando respondía a una pregunta que le formulé sobre la mujer, explayándose ampliamente sobre su admiración por mi sexo; "la mujer es un soldado perdido en territorio enemigo", acabando con una frase que me demostró que la cita de Macarena era mucho más que una simple frase: "Aún me sorprendo cuando una mujer me dice te quiero..." Fue a bocajarro... Un largo viaje, el suyo, al corazón de la mujer.

Sobre miradas y la mujer recuerdo una de sus columnas, donde bordaba como nadie el instante certero, la verdad entre hombre y mujer. "...Era guapísima, pensó. La mujer más guapa del mundo. Un vestido negro, escotado por detrás, el pelo recogido en la nuca. Unos ojos grandes e inteligentes que lo miraron, como si se pasearan por dentro de ti, escudriñándote cada rincón, y esa certeza te eriza la piel. No sabía cómo se llamaba, ni quien era. Pero comprendió que era ella. Así que venció el nudo que se le había hecho en la garganta y dijo, aquí te la juegas, chaval, te juegas el resto de tu vida, y a lo mejor haces el ridículo más espantoso; pero sería peor no intentarlo. Así que se fue derecho hacia ella, recorriendo esos cinco últimos metros que ningún hombre inteligente franquea si no son los ojos de la mujer los que invitan a recorrerlos...". ¿Qué me dicen? ¿No eriza la piel?

La Reina del Sur salió al mercado en mayo de 2002, un libro que "se bebe en una sentada". Elaborado, de argumento y aventura garantizados, de los que ya han vendido más de cientos de miles de copias y cuya protagonista es Teresa Mendoza, una mejicana envuelta en un mundo de tráfico de drogas. Arturo, experto marino, ha sabido en este libro surcar los mares del alma de la mujer como nadie. 

Pérez-Reverte no se ha detenido en simples argumentos, ni sólo en la época actual. Su narrativa está llena de cultura, historias trepidantes, guiños a otros libros y personas, personajes impresionantes y verosímiles, aventuras basadas en hechos históricos. Haciendo un recorrido por distintas épocas de la historia de España. Ha demostrado encontrar siempre asuntos que quedaron pendientes y se ha empeñado en que son demasiado importantes como para tenerlos relegados al olvido. De tal manera que entre otros relatos, se lanzó a la aventura de un espadachín a sueldo, un hombre de honor llamado Capitán Alatriste. Fascinante novela de aventura por entregas situada en pleno siglo de oro español, de la que en breve tendremos continuación y de la que se está rodando ya una película de las que harán historia (nunca mejor dicho).

Sólo me quedó por mencionar su Territorio Comanche, sus cuentos y relatos breves. En Territorio comanche podemos realmente vivir el horror de la guerra de Bosnia, él estuvo allí y en ese documento queda patente la desgarradora vivencia. En su relato breve, además de El Húsar, encontramos historias tan fascinantes como Un Asunto de Honor, La pasajera de San Carlos, La sombra del águila (magistral y divertida), un Sobre Cuadros, Libros y héroes, donde entre otras cosas nos hace "vivir" el cuadro de Velázquez La Rendición de Breda a través de los ojos de uno de los soldados españoles. Ojos azules, Jodía Pavía... (puedes encontrar algún relato insertado en Cuaderno de bitácora).

Para terminar decir que me siento honrada de conocer al autor y de haber coincidido en varias ocasiones con él, muy especialmente en noviembre de 2002, en el Congreso Internacional dedicado a su obra narrativa y periodística en Murcia. Donde tuve la inmensa suerte de vivir dicho evento desde dentro y desde fuera. Acercándome no sólo a su obra sino a su persona. Y habiendo tenido la inmenso honor de poder conocer a todos los amigos que allí se congregaron para hablar sobre su trabajo y compartir con ellos y con el autor, gratos e inolvidables momentos de amistad, cultura, conversación y mesa.

Crónica sobre el Congreso Internacional: La obra narrativa y periodística de Arturo Pérez-Reverte Noviembre 2002

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