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Cuaderno de bitácora - Tejiendo palabras

Entrevista Digital a Pérez-Reverte Juan Rahig 04 de diciembre 2006 http://www.capitan-alatriste.com

Entrevista Digital a Pérez-Reverte Juan Rahig 04 de diciembre 2006 http://www.capitan-alatriste.com
Coincidiendo con la llegada a las librerías españolas del nuevo volumen de las Aventuras del Capitán Alatriste, Corsarios de Levante, tenemos la satisfacción de poder publicar la entrevista digital realizada por los miembros de esta comunidad a Arturo Pérez-Reverte.
La entrevista en si no tiene desperdicio, ya que nuestro autor favorito nos regala primicias ( ¿os suena El puente de los asesinos?, ¿no? pues ya os sonará), comentarios sobre literatura, sobre la película e incluso alguna sorpresa que dará que hablar.
A nosotros no nos queda sino darle las gracias a Don Arturo por la buena disposición, a RDC por permitir el contacto, y a toda la gente de este foro que ha colaborado en la elaboración del cuestionario.
En tanto que la entrevista está llena de aspectos interesantes que comentar, se ha abierto en el foro un hilo con este proposito.
Como en este foro si hay algo que nos sobra son buenos talentos, nos hemos atrevido a ilustrar la entrevista con un par de dibujos de uno de nuestros foreros mas talentoso: Sergiolo ( gracias tio)


C.A:Ante todo muchas gracias por dedicarnos parte de su precioso tiempo. Lo que le enviamos debajo es una serie de preguntas hechas por los miembros del foro www.capitan-alatriste.com , que desde hace casi dos años reúne a unos 2500 miembros, admiradores y aficionados no sólo de la saga de Alatriste, sino del resto de sus novelas, de la literatura, la historia, la música, la política, los temas sociales, el debate y de muchos otros temas (más o menos edificantes, según opiniones). Tenemos gente de todas las edades, de todas las procedencias sociales, de todos los gustos, y, como dijo aquel comentarista de fútbol argentino, dejado llevar por la pasión y la hipérbole del momento, ‘de todos los sexos’. Tenemos gente que participó como extra en la película recién estrenada, gente que nos sigue desde América, tanto la hispanohablante como ‘la otra’, exiliados españoles en tierras herejes y hasta herejes propiamente dichos, todos ellos ansiosos por saber más de Alatriste y de su autor – en especial al menos tres personas que están haciendo tesis o trabajos universitarios sobre el tema.

 

            Por ello, tras anunciarse en el foro que podíamos presentarle nuestras preguntas, hemos recibido muchas, y es una pena que nos veamos limitados a escoger sólo estas pocas debido a la falta de tiempo, confiamos en que tendremos nuevas ocasiones para repetir la experiencia. Aquí se las enviamos, de nuevo con todo nuestro agradecimiento:

 Preguntas aportadas por: A3 ,Adosinda (Archena), Alberich (Sevilla), Barlés (Medina del Campo), Bowman, Celadus (Cádiz), Condoscohones (Cádiz), Corsaria (Buenos Aires), Crisand (León), Dhwilinel (Madrid),Edhelgrim (Cáceres), El Conde Jayán (Sevilla), El Lillo (), Elisheva (Sevilla), Frederic (), Goti-K (Perú), Hanibal (Granada), Juanra (San Fernando, Cádiz), La Nena (La Roda), La Toledana (Las Palmas), Lagardere (Toledo), Lenka (Gijón), Leonés (León), Lúthien66 (Cartagena), Kaken (Sevilla), Mastelerillo (Algeciras), Niklaasbergen (Cartagena), Red Sonja (Madrid), Rogorn (León), Seni (Sevilla), Sergiolo (Madrid), Siana (Barcelona), Targul (Granada), Trinidad (Algeciras), Udeis (), Vecellio (), Vuesamerced (Valencia). Fernando), Jubonamarillo (Cádiz), Julito (León), Juralue (León), Kaunis (Barcelona),

 

 - C.A  Este año se cumple el vigésimo aniversario de la publicación de El húsar, su primera novela. ¿Cómo ha cambiado o evolucionado usted como escritor en estas dos décadas? ¿Su visión de la literatura ha cambiado en este tiempo? ¿Sigue siendo una pasión o ha pasado a ser un oficio?     A.P.R: Lo de la evolución como escritor corresponde decirlo sobre todo a los lectores, que tienen a su disposición los libros para averiguarlo. Veinte años son muchos años, y en ese tiempo cambia el corazón y la cabeza de cualquiera. Yo no soy el mismo hombre que escribió El Húsar, y mis novelas tienen que cambiar forzosamente conmigo. Hay una evolución evidente en lenguaje, estructura, técnicas, etc, aunque todo se mantenga dentro de un esquema general, de un territorio común y de una concepción determinada de lo que debe ser la literatura. Digamos que los años cambian (es inevitable) el paisaje, pero siempre es el mismo territorio. De cualquier modo, el ejercicio de la escritura como novelista nunca fue para mí sólo una pasión, ni ahora es sólo un oficio. Creo que ambos factores son necesarios. Sin pasión, un novelista está muerto. Sin oficio, no es un novelista. Recordemos que, pese a lo que afirman algunos cantamañanas, la función principal de un novelista (un escritor es otra cosa) es contar historias eficaces y contarlas bien. Con oficio.C.A :En el Renacimiento, grandes maestros latinos e italianos como Virgilio, Horacio y Petrarca, eran y debían ser imitados por cualquier escritor que quisiera tener éxito. Usted se ha convertido en un modelo a seguir para muchos escritores de la actualidad. ¿Le agrada la idea de ser víctima de una moderna ‘imitatio’?     A.P.R Todo novelista empieza apoyándose en modelos previos, en lecturas que ama y le hacen nacer la pasión (y el oficio) de la escritura. Me parece bien, y halagador, que algunos jóvenes puedan incluir algunos aspectos de mi obra entre sus fuentes básicas de inspiración y trabajo. De todos se aprende, hasta de los malos. Yo empecé apoyado en Dumas, Galdós, Conrad, Stendhal, Stevenson, Melville, Zweig, Mann, las novelas de aventuras, las policíacas y los best-sellers americanos de la época: Maughan, Yerby, Sglauther, Wallace, etc. La cuestión es quedarse ahí para siempre, imitando, o evolucionar creando al fin una manera propia. En cuanto a la influencia o imitación, Lo malo no es tener modelos. El plural es buenísimo en literatura. Lo malo cuando se empieza es tener un solo modelo, leer o imitar sólo a uno. Aunque peor es no tener ninguno.-C.A Eduardo Punset define la felicidad como "la ausencia de miedo". En sus libros, don Arturo, la valentía es una constante. Sus personajes son seres valientes, que aceptan sus circunstancias y las afrontan. ¿Son también, por ello, seres felices, y hasta qué punto?     A.P.R Es menos cuestión de felicidad que de lucidez. Mis personajes cambian la felicidad por la lucidez, y la mayor parte de ellos no se arrepienten.  O al menos comprenden que no les queda otra opción. No siempre se puede elegir. Por otra parte, con felicidad no se escriben novelas. O al menos, novelas inteligentes. Con lucidez, sí. En cuanto al valor, lo considero una de las virtudes imprescindibles para moverse por el territorio hostil de la vida. Por supuesto, no hablo del valor de asaltar la cota 802 o de luchar por la bandera, etc. Hablo del valor de encarar la vida como es, peleando con dignidad y coraje. Afrontándola. Eso vale lo mismo para una guerra para el trabajo, la cola del paro o ir sentado en el autobús. Y más ahora, que la palabra valentía no s políticamente correcta, y hasta se hacen elogios de la cobardía. El otro día oí en la radio a un intelectual imbécil reivindicar muy serio (y muy demagógico) su derecho a ser cobarde. Y ésa, a mi juicio, es una de las pocas cosas a las que el ser humano no tiene ningún derecho. No cuando otros seres humanos sufren y pelean. 
C.A Durante muchos años me he planteado si su literatura sería un fenómeno pasajero o algo que perduraría en el tiempo. Yo, como pintor aficionado, siempre he entendido el arte como una búsqueda de la inmortalidad o al menos una búsqueda de la pervivencia. No sé si así lo entiende usted, pero si así fuera ¿en qué capítulo o pasaje de su obra le gustaría “pervivir”? ¿En una batalla de Alatriste? ¿En un momento introspectivo de ‘El pintor de batallas’, o navegando junto a Tánger Soto y Coy?    A.P.R  La cuestión de la supervivencia literaria me preocupa tanto como la física: nada. Me importa el camino que hago y me incita la curiosidad de ver cómo llego al final de la aventura. Cómo se me plantea la cosa y cómo me porto en el último acto. Llevo años adiestrándome para eso, así que figúrese. En cuando a pervivir literariamente, e incluso físicamente, mi naturaleza se complacería en dejar su huella a bordo del velero donde Tánger y Coy navegan en busca de un tesoro y de ellos mismos. No imagino mejor situación en el mundo que esa. Un hombre, una mujer y un velero sobre un mar preñado de Historia. Y esa gota de semen que a ella se le desliza por el muslo cuando sube a cubierta.-C.A Me encantan sus libros relacionados con la época napoleónica, El húsar, La sombra del águila y Cabo Trafalgar. ¿Escribiría una serie de aventuras estilo Alatriste ambientadas en este período? A.P.R     No me importaría, de  vivir infinitos años. Incluso lo he pensado alguna vez. Pero tenemos un tiempo limitado, y demasiadas cosas quedarán para siempre en el tintero. Todo novelista  (me refiero a novelistas de verdad, con cosas que contar) que muere se lleva consigo miles de historias que no tuvo tiempo, ganas u oportunidad de escribir. Pero nadie vive eternamente. Hay que elegir unas y descartar o aplazar otras. Y no crea que siempre es fácil decidirse por ésta o aquélla. Sobre todo a mi edad, cuando ya se sabe más o menos lo que le queda a uno por delante. C.A A propósito del nuevo libro: de Corsarios de Levante es sin duda el titulo más evocador de la serie. Ya de por sí esas tres palabras huelen a pólvora, salitre y sobre todo Aventura con mayúsculas. ¿Se lo pedía el cuerpo después de un libro tan contenido como El pintor de batallas? ¿Le pedía el cuerpo hacer navegar al capitán por Su Mediterráneo? ¿Tiene como escritor alguna deuda pendiente con el Mar Mediterráneo?    A.P.R   El cuerpo me pide cosas que le asombrarían (o tal vez no lo asombrarían en absoluto). Entre ellas, seguir con el viejo amigo Alatriste, tanto porque me gusta encontrarme con él cada dos o tres años, como porque lectores exigentes y tiranos me lo piden casi con amenazas físicas. Contar el mediterráneo del siglo XVII, más que una apetencia (que sí lo era) era también una obligación, como parte del proyecto, que ha ido ampliándose con el tiempo. Dicho todo lo cual  añadiré que el Mediterráneo, junto al que nací y por el que navego con preferencia, es mi verdadera patria. Todo él. Cualquiera de mis lectores habituales sabe por qué. Mis novelas están llenas de referencias y claves sobre eso, en especial La carta esférica.C.A Y a propósito de esto: ¿por qué “Corsarios de Levante” y no “La Venganza de Alquezar”?            A.P.R   Porque, aún respetando las líneas generales del plan inicial,  la serie ha ido creciendo por dentro sin que yo me lo propusiera, y el episodio de los corsarios tiene que ir cronológicamente situado antes de que Angélica y su tío regresen de las Indias. El plan, de momento, incluye una novela más en Italia (El puente de los asesinos). Misión en París y La venganza de Alquézar. C.A Pero nos limitábamos a hacer nuestro oficio sin entender de gobiernos, filosofías ni teologías. Pardiez. Éramos soldados." ¿Tendrá Iñigo en esta novela la ansiada oportunidad de ser soldado? ¿Cómo le afectará  en su aprendizaje, en su madurez, esta nueva aventura marcadamente mediterránea?      A.P.R Como el libro sale estos días, creo que la mejor respuesta la encontrará leyendo sus páginas. Espero que las disfrute tanto como yo al escribirlas.-C.A Teniendo en cuenta que hasta el momento en las novelas de Alatriste ha quedado reflejado algún aspecto concreto del Siglo de Oro, es decir, que se pone de relieve la religión en Limpieza de Sangre, la dureza de la guerra en Sol de Breda, la economía en el Oro del Rey o la cultura de la época en El Caballero del Jubón amarillo: ¿Continuará con este planteamiento en los libros venideros, incluyendo Corsario de Levante? De ser así, ¿podría adelantarnos algo al respecto?    A.P.R En efecto, el plan incluye tocar los distintos aspectos de la España del XVII. Ahora toca el mundo mediterráneo, Nápoles y Turquía. Las dos próximas tratarán sobre la diplomacia y las guerras europeas, el norte de Italia y la Francia de Richelieu, que tanto influyó en la decadencia española, etc. La idea es que al final el lector tenga un panorama amplio de la época, su gente y acontecimientos. Y lo que es más importante, puedan mirar la España actual a la luz de aquella, y viceversa.C.A Muchos preguntan por Alatriste, el siglo XVII, sus valores y su relación con el mundo de hoy. ¿Podría Alatriste vivir en el mundo de hoy guiado por sus reglas y sin quebrantarlas? ¿Qué valores suyos serían recomendables para la gente de hoy en día? ¿Qué aspectos de la vida del siglo XVII echa de menos hoy? ¿En qué sentido cree que ha cambiado para bien o mal la sociedad desde entonces?     A.P.R  Viggo Mortensen dice que Alatriste podría ser hoy un veterano de los marines, y tal vez tenga razón. Aunque el carácter alatristesco es estrictamente español, y sin esa españolidad no pueda entenderse a fondo el personaje. Por otra parte, creo que Alatriste podría adaptarse peor a nuestro tiempo que al suyo del XVII. Ahora, una espada no solucionaría gran cosa. Entonces estaba entre gente que compartía sus códigos, los buenos y los malos. Hoy sería un bicho demasiado raro, le costaría demasiado mantener sus reglas, o le sería tal vez imposible. Matar y hacer que te maten si hace falta es políticamente incorrecto. Dicho lo cual, es cierto que hoy hay también Alatristes. No son espadachines a sueldo, pero son Alatristes, adaptados a su tiempo y a su mundo. Conozco a algunos que lo son. En cuanto a lo de los valores, eso no ha cambiado. Hoy son tan admirables la valentía, la dignidad y la decencia como entonces. Incluso más, pues antes la sociedad, aunque a veces tan sucia y miserable como la de ahora, al menos tenía necesidad de usarlos como referentes, de fingirlos o imitarlos aunque no los practicase. Hoy no hay ni la necesidad de fingir. Cualquier absoluto hijo de puta puede alardear de ser un rastrero y un cerdo, y no pasa nada. Por eso respeto tanto a quienes se mantienen fieles al Alatriste que son, o que creen ser.C.A Y a propósito de esto, una de las cosas que más estremece de los libros de Alatriste es la imagen del honor, orgullo y bravura de los españoles a pesar de la decadencia, lo que contrasta bastante con los valores de hoy en día, no sólo en los españoles, sino en el mundo en general. Ya que la Historia parece que se repite, ¿cree usted que se producirá el retorno a esos valores?    A.P.R  Eran otros tiempos. Hemos perdido esos valores para siempre, pero también es cierto que nos hemos librado de muchos lastres, de muchas cadenas, de muchos fanatismos y ruindades. Sin duda, globalmente, la sociedad es mejor y más justa ahora que antes. La cuestión, a mi juicio, no es mantener valores anacrónicos, sino utilizar la memoria y la lucidez histórica para crear los valores nuevos. Ningún valor positivo nace de la orfandad intelectual ni moral. Por eso es tan bueno mirar hacia atrás, como referencias del camino que se hace. No todo el que mira atrás es reaccionario, ni inmovilista. Alatriste no es un ejercicio nostálgico de valores perdidos, sino una clave para entender los valores presentes y tal vez (ambición de creador) hacer posibles algunos valores futuros.-C.A  Hay un aspecto de la personalidad de Alatriste que hemos discutido mucho, y es su relación con las mujeres (la italiana del tajo en la cara, Caridad, María, la holandesa...). ¿Diego es un hombre que ha sufrido por amor en el pasado y se niega a sufrir de nuevo por esa causa? ¿O es sencillamente un superviviente para el que ciertos sentimientos no son más que un lastre? Opino que no se comporta con las mujeres peor que cualquiera de su época y su condición, pero resulta chocante leer cómo habla de ellas, de una manera mucho más... respetuosa (mil perdones, no encuentro una palabra más apropiada para expresar la idea) de lo que uno esperaría de un hombre del XVII.  A.P.R     Alatriste es un hombre de su siglo, tan machista de comportamientos como la sociedad en que vivía. Pero eso no excluye la ternura, o el remordimiento, o el sentido común. Recordemos que es lúcido y lee libros, y eso determina mucho. También conoce a las mujeres porque ha entrado mucho en ellas, y las respeta por lo que allí dentro ha averiguado. En cuanto a sentimientos y amor, la cuestión es complicada. La vida lo ha despojado de ciertos sentimientos e inocencias. Ya no se puede enamorar como cuando tenía veinte años y estaba en Nápoles. Aunque ahora se enamorase de verdad, nunca lo aceptaría. No puede permitirse ese lujo. Ha estado en Troya y ha vuelto, con la ciudad ardiendo a sus espaldas. Ahora sabe que ciudades, vidas, hasta el más intenso amor, tienen un final. Evita el vínculo sentimental con las mujeres, incluso con aquellas hacia las que siente especial ternura, pues tiene la certeza de que en hombre como él, cualquier lastre físico o sentimental le impediría hacer frente a lo que sabe llegará un día. Ese día en el que necesitará estar solo, espada en mano, para vender cara su piel, como quien es y ha sido. Los hombres lúcidos como Alatriste saben que a la muerte se va completamente solo, sin nadie que te distraiga, te inspire deseos de esquivarla, o te haga perder las maneras. Lleva muchos años preparándose para eso. En realidad, toda su vida, desde que adquirió lucidez, es un prepararse para morir… No es casualidad que en Japón, los lectores de allí digan que Alatriste tiene algo de samurai.C.A Sobre la relación entre los personajes y su autor: en algunas ocasiones ha comentado usted que la visión que Alatriste tiene de España es la suya propia. Sin embargo en sus novelas el capitán apenas habla de España, sino que debemos leer entre líneas al analizar sus actos. Más bien es a través de Íñigo que conocemos esa visión de su sociedad y de su tiempo, mezcla de orgullo y desprecio. ¿Deberíamos entender que tanto el capitán como Íñigo comparten la misma visión de España? Esa forma de entender su tiempo, además de deberse a su experiencia personal e ‘impregnación’ de Alatriste, podría tener mucho que ver con su estrecha relación con Quevedo y las conversaciones que sin duda ambos mantendrían. ¿Comparte usted este punto de vista? Además, ¿está Íñigo condenado a terminar por adoptar la mirada del capitán?  A.P.R     He dicho alguna vez que nadie pone lo que no tiene: ni en el amor, ni en la amistad, ni en una borrachera. Lo mismo ocurre en una novela. Por mucho que inventes, pones lo que tienes. Y en Alatriste he puesto una mirada que sin duda es mía. Cuando me preguntan si soy yo Alatriste siempre digo que no, en absoluto; pero que él mira el mundo como lo miro yo. Él en su época y su contexto y yo en el mío. Y es cierto que a medida que se hace mayor, Iñigo va compartiendo esa mirada del capitán, que es en cierta forma la mía. Hay ciertas miradas que cierta forma de vida hace, tarde o temprano, inevitables. Ello incluye una mirada objetiva, lúcida, sobre España y lo español. Sin complejos, sin leyendas negras, pero aceptando lo bueno y lo malo. Ese era realmente el objetivo de la serie. Entender que somos lo que somos porque fuimos lo que fuimos, como he dicho muchas veces. En todo eso, Quevedo es fundamental. Su elección como amigo de Alatriste no tiene nada de casual o folklórica. Pocas miradas hay tan lúcidas sobre nosotros, sobre el XVII o sobre el XXI, como las de Quevedo. Algunos de sus poemas o sátiras parecen escritos hoy mismo.                    C.A Nos surgen muchas preguntas sobre el futuro de la saga de Alatriste y los próximos libros, como por ejemplo: ¿podría haber libros tras la muerte de Alatriste, siguiendo el resto de la vida de Íñigo? ¿O al revés, libros ambientados antes de que Íñigo y Alatriste se conocieran, con las aventuras del capitán antes de 1622? ¿Algo de lo que ocurre en la película va a verse reflejado en el resto de novelas (Angélica condesa de Guadalmedina, Copons salva a Íñigo con su dinero, Alatriste llega a tomar la decisión de tener ‘un futuro con María’, etc)? En fin, resumiendo, dénos alguna primicia, por favor, jeje. -                     A.P.R No creo que haya muchos libros más. Mi plan incluye, como mucho, cuatro o cinco más, aunque nunca se sabe. En cualquier caso, aunque a veces haya prolepsis puntuales que anuncien acontecimientos futuros, o analepsis que hablen del pasado, no habrá libros más allá de la muerte del capitán en Rocroi en 1643. Ese es el final del período que me propongo novelar. A fin de cuentas, por mucho protagonismo que Iñigo adopte mientras crece, el protagonista es Alatriste. Lo que sí es posible es que escriba algo, o que Joan Mundet tenga algo que ver también con ello, sobre los años de juventud alatristesca. Eso no podemos excluirlo, tal vez. En cuanto a la película, no va a influir en las futuras historias, que están más o menos trazadas ya. Por ejemplo, Iñigo nunca irá a galeras en las novelas, ni Alatriste querrá casarse con maría de Castro. La única cosa que tal vez pueda ocurrir, que en la película se da por hecha aunque aún no está del todo decidida y depende de otros factores narrativos, es la relación de Angélica y Guadalmedina. Pero eso pertenece todavía al secreto del sumario.
-C.A También han llegado muchas preguntas sobre la película de Alatriste. La principal, aparte de la influencia que pueda tener en las futuras novelas o no, viene a raíz de lo que le leímos a usted, diciendo: “Cuando pase todo esto, daré mi opinión sobre todo lo que ha ocurrido, tranquilamente. Ha sido muy interesante como proceso.” Le invitamos a que nos la dé ahora, o al menos parte de ella, si lo considera oportuno. Otras cuestiones más concretas sobre la película son qué quitaría o añadiría, qué le gustó más y menos, si le hubiera gustado una saga de películas que hubiera dado más tiempo a asentar y conocer a los personajes (ya hemos leído que usted no quiere una segunda película), y qué opina de que a pesar de los rumores que hubo, la película se vaya a doblar, que sepamos por lo menos al alemán y posiblemente también al inglés.  A.P.R    Le película está muy bien hecha, ha ido muy bien en taquilla para productores y director y me alegro mucho de ello. Viggo (Virgo, lo llamaban en Cádiz) está inmenso como Alatriste, y la mayor parte (no todos, a mi juicio, aunque sí buena parte de ellos) de los demás actores también. Algo que no se ha considerado a la hora de criticar la película es que por exigencias de los distribuidores se le cortó casi una hora de metraje, con los saltos y confusiones de montaje que eso supone. Eso desconcierta, claro. Y entorpece el discurso de la historia. Es interesante leer el guión, que está publicado, para comprobar que no todo pudo meterse en el montaje final. Pero las virtudes son muchas, y compensan. Hubo cosas que me gustaron mucho, otras me gustaron menos y alguna no me gustó en absoluto. Creo, y se lo dije ya durante el rodaje al director, que en Rocroi debía haber habido masas de infantería y muchísimos muertos por el suelo; pero él dirigía la película y esa era su opción. El lo veía así, y no tengo nada más que decir. También creo que la elección de algunos actores, incluso en su aspecto físico, no era la adecuada. En cambio, hay aciertos extraordinarios, actores inmensos y escenas magníficas. Copons, Malatesta, Garrote, Olivares, Guadalmedina, Quevedo, se salen literalmente de la pantalla. Pero nadie puede discutir que es una película bellísima, espectacular y desacostumbrada en el cine español, con una ambientación, vestuario, producción y empaque extraordinarios. Guste más a unos (a muchos les ha entusiasmado, recordad los cuatro millones de espectadores) o menos a otros, es indiscutible que esa película es dignísima y tenía que hacerse. Además, ha servido para que mucha gente que no conocía Alatriste se acercara al personaje. Otras cosas sobre las que hablaré algún día no tienen que ver directamente con la película, sino con la envidia y mala baba que ha levantado en la industria cinematográfica española, que no sólo no ayudó a que se hiciera, sino que hubo intentos serios de reventarla para que no se rodase nunca. Se hizo sin apoyo oficial ninguno, aunque luego todos se apuntaran para la foto. Pero de eso hablaré cuando lo estime oportuno, y ese momento no es éste. Baste por ahora con lo dicho.-C.A La mayor duda que nos corroe es si usted alguna vez entra en nuestra página y nos lee, aunque sea de pasada. Y si es así, qué le parece y si hay algo que le gusta especialmente (o no). Por favor, sáquenos de duda... Pero, asociado con ello, querríamos mencionar el tema de la repercusión de sus novelas en el público lector. ¿Qué le parece lo que comenta la gente de a pie, no tanto los críticos, sobre ellas? ¿Le gusta leer los comentarios de los lectores, los sigue usted más o menos habitualmente, o es de los que prefiere aislarse un poco de ello? ¿Piensa mucho en los lectores al escribir, le preocupa decepcionarlos? ¿Internet va a ser una ayuda o una pesadilla para los escritores en este sentido?     A.P.R No frecuento mucho Internet, pues mi ámbito de trabajo es otro, y por suerte tengo una biblioteca lo bastante amplia como para tener cubiertas mis necesidades.  Pero es cierto que de vez en cuando, como todo el mundo, me doy una vuelta y me asomo al foro de Icorso y a vuestra página, a echar un vistazo por curiosidad, aunque lo haga con poca frecuencia. Digamos que una vez cada dos o tres semanas, si estoy tranquilo y con tiempo libre. Hasta os mandé una felicitación por lo bien que lo hicisteis cuando la película, ofreciéndome para lo que necesitárais, pero me temo que no llegásteis a creer que fuese yo. En cuanto a los comentarios de los lectores, por supuesto que son interesantes, pues cada lector es un mundo. Pero después de tantos años, no se les da demasiada importancia ni a las críticas negativas ni a los elogios desmedidos. Digamos que la actitud frente a todo eso es de cortés curiosidad. Tened en cuanta que ahora con los blogs e internet lo mismo puede opinar de tu trabajo un tipo inteligentísimo que un retrasado mental, un amigo o un enemigo, y no pueden ponerte eufórico ni deprimirte por esas cosas. Eso relativiza mucho tu actitud ante ese tipo de comentarios. Pero, por supuesto, cuando entro en vuestra página leo los comentarios con interés. Y me sorprende y conmueve lo profundos y lúcidos que llegan a ser algunos análisis y comentarios. Eso me pone en deuda con muchos de vosotros. Al fin de cuentas, escribir es como echar mensajes con botellas al mar, que caen en manos de amigos desconocidos e inesperados. Eso calienta el corazón. En cuanto a lo de pensar en los lectores, claro que pienso. Soy un escritor profesional, y procuro contar historias eficaces. Es necesario pensar en ellos para llevártelos al huerto con un texto adecuado. La ventaja es que yo mismo soy, ante todo, lector. Como he dicho varias veces, un marino lector que accidentalmente escribe. Eso ayuda mucho a imaginar cómo se ven los toros desde la barrera. C.A Sobre Alatriste y los lectores más jóvenes: cuando escribió El capitán Alatriste, ¿Pensó que iba a tener la repercusión que ha tenido en los jóvenes haciéndoles aprender algo más sobre la historia de su país o sobre la vida misma? Yo sigo desde hace año y medio las aventuras del capitán Alatriste, que han influido positivamente en mi vida y por las que he de darle la enhorabuena. Lo que más me llamó la atención al leer la primera novela fue que Iñigo tenía 13 años (mi edad por aquel entonces). ¿Por qué decidió darle esa edad al narrador de la saga? ¿Fue por Carlota, o la edad de su hija fue coincidencia?    A.P.RNunca imaginé que en diez años Alatriste sería un clásico, como acaba de decir el diario ABC, cosa que por supuesto me parece exagerada pero agradezco mucho. La idea, como he dicho alguna vez, era refrescarle a mi hija Carlota, que entonces tenía doce años, la memoria que ministros de Educación imbéciles le borraban de los planes de estudio del cole. Por eso tenía Iñigo su edad, por eso le pedí que me ayudara a construir el personaje, por eso firmó ese primer libro conmigo, y por eso le pagué 25.000 pesetas de entonces, que para ella fue una pasta horrorosa, y que metió en su cartilla de ahorros. Por eso, también, Iñigo ha crecido más o menos con ella. Creo que Alatriste nunca habría existido de no tener yo una hija.  C.A Para los jóvenes que tienen intenciones de estudiar una misma carrera que la suya y llegar a convertirse en periodistas o escritores o ambos algún día, ¿qué consejo les daría? ¿De dónde saca un escritor primerizo una buena novela y cómo se faja uno para que se la publiquen?    A.P.R  Nunca doy consejos, excepto el de leer mucho, todo lo fundamental, y no tener ninguna prisa en escribir. Luego de escribir, romper mucho, y no tener ninguna prisa en publicar. Es absurdo querer publicar novelas cuando aún no se tiene nada que contar, o no se sabe como hacerlo. Hay que leer, afilar las herramientas, vivir, y sólo luego, si hay talento narrativo, llega la hora de ser novelista. Me refiero a novelista que merezca la pena. Yo empecé más o menos a los treinta y cinco años, pues hasta entonces estaba demasiado ocupado leyendo y viviendo. Y lo cierto es que publiqué casi de casualidad, sin buscarlo mucho ni muy en serio. La imagen de un chico de veinte años que quiere publicar una novela a toda costa me parece absurda. A esa edad, salvo que seas el genio talentoso que casi nadie es, aún no hay nada que contar. Pero hay todo por leer. Y cualquier escritor en lengua española que pretenda serlo de verdad debe conocer los clásicos griegos y latinos, los del siglo XVI y XVII (ahí se cuaja el estilo y el idioma) y la gran novela europea del XIX, Balzac, Dickens, Stendhal, Tolstoi, Dostoeivsky, Dumas, Victor Hugo, etcétera, que es la que de verdad te enseña a escribir y a crear estructuras narrativas. Luego, en el XX, conocer a Mann, Zweig, Fitzgerald, Conrad, Borges y algunos otros. Y por supuesto, leerlo todo con humildad profesional, lápiz en mano, aprendiendo. Sin prisas. Las prisas y la ambición de ver tu nombre en letra impresa han destrozado a muchos que habrían sido buenos novelistas.

-C.A Sobre literatura de hoy: es muy destacable, y lo hemos visto en nuestro foro, la gran cantidad de ‘Alatristeros’ aficionados a las sagas de fantasía-ficción en la línea de El señor de los anillos, como las actuales Crónicas de Idhún de Laura Gallego, o Canción de fuego y hielo, de George RR Martin, aparte de Harry Potter y demás. ¿Tiene usted interés por ese tipo de literatura? ¿Las considera equivalentes a los folletines decimonónicos para jóvenes de hoy? ¿Cree preferible que los jóvenes se estrenen con los libros de fantasía heroica y no con literatura actual de no ficción?

    A.P.R Cualquier joven que lea, lea lo que lea, es cosa buena. Y toda literatura, hasta la mala, tiene algo bueno. Y toda aquella que dispara la imaginación de un lector joven es excelente. Lo que pasa es que es poco útil quedarse limitado ahí. Por lo general, un buen libro es el que lleva al buen lector a interesarse por otros libros, que a su vez lo llevarán a otros. Un lector de Harry Potter o de Tolkien, aunque sean obras maestras de su género,  puede seguir en eso toda su vida, sin progresar, y será un lector limitado. El buen lector es el que empieza con Harry Potter o con Dumas y no se conforma con seguir ahí, y acaba en Borges o en Thomas Pynchon. Además, hay libros para jóvenes que son muy serios y tienden puentes con la literatura adulta. El guardián entre el centeno, o El señor de las moscas, por ejemplo. Hay que ir a las librerías y toquetear los libros. Es como ir de caza. Siempre vuelves con algo bueno en el zurrón.C.A ¿Cómo imagina usted que es la respuesta de un público latinoamericano que lee una saga como la de Alatriste? Por tener un pasado colonial en común, ¿cree usted que despiertan una ‘llama’ perdida de amor por la llamada Madre Patria?   A.P.R   En Hispanoamérica los alatristes van muy bien y se adoptan como propios sin problema ninguno. Se leen mucho y recibo muchas cartas de lectores de allí.  Al fin y al cabo, Alatriste es compatriota suyo. En el XVII eran españoles, para lo bueno y sobre todo para lo malo. Es muy fácil que se metan en la piel del personaje. Más que amor por la madre patria (concepto muy relativo) es amor por la lengua que hablamos a ambos lados del mar, por la cultura de lo español, por la memoria. Que cada presentación alatristesca en México o Buenos Aires se llene de gente, como ocurre, y yaya colas para que les firme los libros, me hace sentirme muy orgulloso y satisfecho. Tengo curiosidad por ver cómo reciben la película.C.A A Viggo Mortensen se le ha preguntado mucho sobre el ser un héroe y el heroísmo hoy en día, y ha dicho que un héroe es quien lucha aun sabiendo que quizá no gane nada. ¿Comparte esto como parte del ‘héroe cansado’ que cada vez más va siendo Alatriste? ¿Qué más podría decirnos sobre el héroe cansado, (sobre todo que pudiera ser de ayuda a nuestra ‘forera’ argentina Corsaria y su tesis sobre el tema)?  ¿Cuál de sus personajes representa mejor al héroe cansado y por qué?A.P.RLo que más me gustó de Viggo (aparte de él como persona, que es un tipo extraordinario) fue lo íntimamente que asumió el personaje de Alatriste. De nuestras conversaciones previas y de la lectura de los libros salió su construcción del personaje, y eso es lo que más me satisfizo de la película: que el espíritu de mi héroe quedaba perfectamente reflejado en la película. Respecto a los héroes cansados, en realidad son protagonistas no de ésta, sino de todas mis novelas. Hombres o mujeres, de una u otra forma, participan de ese carácter. Quizá porque yo mismo estoy cansado. Quizá porque fui veintiún años reportero en lugares difíciles y todos los verdaderos héroes que conocí lo estaban. Allí aprendí a sonreír con ternura comprensiva ante los Patroclos, a burlarme de los Aquiles y a intercambiar pitillos, amistad y silencios con los Ulises. Que para mí son éstos, los Ulises, los únicos héroes que de verdad merecen la pena. Como he dicho o escrito alguna vez, ningún ser humano lo es del todo hasta que no tiene una Troya ardiendo a sus espaldas.-C.A ¿Tiene usted un referente discursivo del Siglo de Oro? Así como el modelo de héroe cansado es Ulises, ¿existe, de manera consciente, otros modelos de construcción formal y técnica de su discurso literario? A.P.R     Cuando uno lee desde los ocho años y tiene una biblioteca de 17.000 libros, los modelos conscientes e inconscientes son, como puede imaginar, numerosos y mestizos. Siempre he dicho que un escritor es lo que lee, mas lo que vive, mas lo que sueña. Sin olvidar el cine que ha visto, por ejemplo. Trazar líneas que aíslen un nombre, una influencia, un modelo concreto, sería simplificar mucho las cosas.-C.A Las aventuras del capitán Alatriste recrean el Siglo de Oro español pero, ¿recrean el punto de vista del hombre del Siglo de Oro o "toman el marco y alteran el cuadro" dotando a los personajes de una mirada más acorde al siglo XXI?  A.P.R    Alatriste pretende mirar el siglo XXI a la luz del XVII, y viceversa. La mirada del hombre del XVII no nos sirve de nada ahora, pero sí es cierto que es bueno saber cómo miraba el mundo ese hombre. Eso evita el error grave de juzgar el pasado con criterios éticos y morales del presente, cosa que suele hacerse ahora bastante. Sólo puede juzgarse desde aquella mirada, no desde la nuestra. En cuanto a Alatriste, lo de respetar el marco y trabajar en el cuadro, adaptándolo, es cierto. Se trata menos de recrear que de interpretar y sacar conclusiones útiles. No conclusiones ideológicas, sino vitales, prácticas para el día a día. Una mirada del XVII útil para mirar el XXI. Hasta el lenguaje tiene que ver. Está escrito a caballo entre una época y otra, con lenguaje que es mezcla de uno y otro, aunque conservando el aroma clásico. Los asuntos que se tratan son muy complejos, aunque la forma sea rápida y aventurera. Nada que ver con la literatura pastiche que sólo pretende copiar o recrear ambientes y personajes. Lo que ya está escrito no me interesa. Sería absurdo jugar a ser Dumas de nuevo. Lo que pretendo hacer con Alatriste es aplicar fórmulas y tramas clásicas a asuntos modernos. Renovar y poner al día no es repetir. Alatriste no es un héroe del pasado, sino de nuestro tiempo. Por eso funciona con públicos tan diversos y de ahora. Si me permite la presunción, es casi hasta una forma de ponerse ante la vida actual. Una especie de ideología. Y sospecho que funciona. Le sorprendería (a mí me sigue sorprendiendo) la cantidad de lectores que escriben para decir: “Alatriste soy yo”.C.A ¿Qué es lo que nunca le han preguntado sobre Alatriste? ¿Qué es lo que no han visto los lectores que usted haya dicho alguna vez: "cómo no se han dado cuenta de esto"? Lo único que nunca me han preguntado sobre Alatriste es lo que acaba de preguntarme Vd. Es una pregunta interesante, en efecto, pero me temo que los lectores son más perspicaces de lo que cree el común de la gente. Seguramente me equivoco y alguien me lo demostrará, supongo, muy pronto; pero diría que sobre Alatriste me han preguntado todo cuanto soy capaz de responder. Por ahora. Y un  último detalle, si nos permite: dos de nuestros miembros, Corsaria, de Argentina, y Goti-K, de Perú, están haciendo tesis universitarias sobre Alatriste, y querrían saber si usted podría leer sus trabajos cuando estén completos, y quién sabe si añadir algo a modo de prólogo. Significaría mucho para ellas. ¿Cómo podrían hacerlo?     Me temo que no dispongo de tiempo para escribir prólogos, pero leeré con mucho gusto e interés esas tesis si me las envían, como he hecho con cuanto me han enviado hasta ahora. Quienes llevan esta página saben a qué dirección pueden remitirse. En esa misma dirección, donde está mi asistente Ana Lyons, les facilitarán cuanto sea posible. También les recomiendo los archivos del foro Icorso, donde amigos casi desconocidos pero muy competentes me hacen el honor de ocuparse de mi trabajo desde hace años, hasta el punto de que compruebo, con sorpresa, que saben más de mí que yo mismo.       Quiero aprovechar la ocasión para agradecer a todos el interés mostrado por Alatriste y su autor, y felicitar al mismo tiempo a quienes hacen posible esta magnífica página, que tan importante labor ha hecho y en torno a la que se ha congregado tan extraordinaria cantidad de amigos. El seguimiento de la película y el de las novelas alatristescas ha sido extraordinario. Estoy en deuda con todos, y espero no defraudarlos demasiado. Ha sido una entrevista larga, que respondo entre dos viajes (regreso de Buenos Aires y me voy mañana a Paris) y he tenido que responder con cierta precipitación. Tampoco el medio es muy cálido. Ojalá la próxima sea de viva voz, tomando unas cañas. Un fuerte abrazo.
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