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Cuaderno de bitácora - Tejiendo palabras

Homenaje a Juan Eslava Galán

Homenaje a Juan Eslava Galán

Existen artículos que cuentan más detalladamente sobre ello, ya están publicados, yo quería dejar constancia de la amistad y emoción del día 7 de mayo. De su sonrisa, de su cercanía y sencillez, de su merecidísimo homenaje aunque él se empeñara en llamarlo encuentro. De su sabiduría, de su tono de voz y dulzura, de sus palabras tan sabias, sus libros, en definitiva, de su amistad, con la que me honra desde hace años.

Jesús Vigorra, Carlos Pujol, Arturo Pérez-Reverte, Juan Eslava Galán, Ángeles Caso y Rafael de Cózar, gracias a la iniciativa de La Fundación Lara, se reunieron en la carpa principal de la Feria del libro de Sevilla, el pasado 7 de mayo, para rendir un merecidísimo homenaje a Juan Eslava Galán. Cita a la que tampoco faltaron muchos seguidores, lectores y amigos del escritor.

Homenaje que él insistió en bautizar "encuentro" dado su carácter y sencillez. El ambiente fue distendido, ameno y muy emotivo. Sus amigos hablaron desde el corazón y no faltaron las clásicas anécdotas o sonrisas de compañeros de batalla. Ángeles Caso no podrá olvidar jamás como mencionó, las palabras de ánimo que con ocasión de la polémica sobre su libro, Juan Eslava Galán, un consagrado escritor, le dedicó. Y habló del homenaje en vida que sin duda se merecía.

Fito Cózar, que lo llamó hermano, y se consideró el medio mosquetero ("somos dos mosqueteros y medio") no dejó de alabar su maestría y su humor, y como remontaba a las más adversas situaciones, recordando el proceso largo y grave de salud por el que pasó.

Carlos Pujol, jurado en 1987 del Premio Planeta, no dejó de alabar su maestría y generosidad, y dijo que lejos de descubrirlo a él cuando el premio Planeta, cualquiera lo hubiera hecho en su lugar.

Arturo Pérez-Reverte fue Arturo Pérez-Reverte, sencillo, amable, natural y muy cariñoso con su amigo y hermano. Alabó su trabajo, su tesón, y lo comparó a los maestros y escritores decimonónicos franceses. Nos hizo reír y mucho con sus anécdotas con Juan, y nos mostró una simpatía y broma vestida de falsa seriedad que levantó aplausos y risas, incluso terminando prácticamente preguntando a Juan el porqué aún seguía negándose este a poner los famosos azulejos en la fachada de su casa con la leyenda que no voy a transcribir pero que hace mención a las aficiones de ciertos políticos de entonces a la casa de citas que era en sus tiempos el que es el hogar de Juan Eslava en Sevilla. (De ahí las risas y gestos en alguna foto).

Hubo momentos para la risa, para la emoción y para la seriedad, fue interesante el recorrido parcial por su obra, evidentemente hubo de ser parcial ya que Juan ha escrito más de sesenta libros y una hora y algo no daban para más. Pero más que suficiente para dejar patente su maestría, profesionalidad, personalidad y profunda amistad y cariño de los asistentes para con él. Juan se mostró en todo momento abrumado y "bastante más pesimista" en la visión de su obra. Escribía como podía, y siempre esperaba más. Mencionó lo importante que son las opiniones de sus amigos al leerlo antes de que lo publiquen y mostró un profundo amor por la literatura, especialmente la lectura. Entre aplausos y firmas se despidió Juan Eslava para dirigirse, como es habitual por otra parte, al "Enrique Becerra". Ya comentó Arturo que aún estaban por encontrar un lugar similar en Barcelona.

Arturo Pérez-Reverte, caballero como siempre, amable, modesto y educado y sabiendo ocupar su lugar, se dirigió al fondo de la sala para atender a los lectores que le pedían un autógrafo o para saludar a los amigos. Juan Eslava, muy agradable, más delgado y con muy buena planta, atendía sonriente a todo el que se acercaba a felicitarlo o pedirle una firma. Ya apenas quedan hombres como ellos.

Gracias Juan, nos alegra mucho haber estado allí en este momento. Te lo mereces.

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