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Cuaderno de bitácora - Tejiendo palabras

“EL CATOLICISMO EXPLICADO A LAS OVEJAS”

“EL CATOLICISMO EXPLICADO A LAS OVEJAS”

Juan Eslava Galán

         Dilectos amigos:

         A vosotros, mis elegidos, me place daros la buena nueva que no ha muchos días, yendo de caza mayor, mi vista topó en la Biblioteca de la “Caixa Laietana” de Argentona con un magnífico ejemplar: “EL CATOLICISMO EXPLICADO A LAS OVEJAS” del conocido escritor Juan Eslava Galán, editado en 2009.

          Me ha movido a invitaros a leer dicho libro la entusiasta acogida que ha tenido entre mi esposa, vecinos, amigos más allegados gracias a la propaganda que de él hice, leyéndoles incluso sabrosos y suculentos fragmentos que degustaron religiosamente cual pastos frescos. Baste el siguiente ejemplo: Presté el libro a mi vecino, refugiado en su Juventud en el aprisco diocesano, serio candidato para llevar el cayado o báculo episcopal aunque se ha quedado en esposo y padre terrenal de tres vástagos. Se lo presté para que solamente leyese el “Introito” pero tal fue la arremetida teológica que me lo devolvió bien pasado el “Ite, misa est”.

         El autor reconoce con Jorge Luis Borges que “la teología es una de las ramas más frondosas de la literatura fantástica” y que “fábulas, mentiras, falsificaciones son el fundamento del cristianismo”, pero declara abiertamente su intención: “He querido pergeñar estas páginas para que sirvan de luz o asidero a aquellos, que, habiéndolas leído y meditado, se animen a enderezar sus pasos y regresar al redil como obedientes ovejas de la Iglesia”; pues, como cita a Fernando Savater, “la ciencia progresa pero la teología ahonda”.

         También afirma que se dedicará a “investigar y analizar desde la historia la figura de Jesús que poca o ninguna relación tiene con el ideado por san Pablo, el verdadero inventor del cristianismo”. Distingue entre “Jesús de carne y hueso (figura histórica) y Cristo (el Jesús versionado por san Pablo)”.

         Algunos recordaréis aquel fragmento del discurso de Donoso Cortés: “Hay un Libro, historia de un Pueblo, que es hoy fábula y ludibrio de la Tierra y que fue en tiempos pasados la Estrella del Oriente donde han ido a beber su divina inspiración todos los grandes poetas de las regiones occidentales. Ese Libro es “La Biblia”, “El Libro por Excelencia.” Pues bien, amigos, nuestro autor se sumerge en este “Libro por Excelencia”. Bucea, fondea, sondea, explora en sus cuevas y cavidades, bracea, nada… Nuestro autor, en este inmenso Océano de la Palabra de Dios, PESCA. Da la impresión de que se ha construido una  espaciosa y suntuosa Caja de Citas (bíblicas, por supuesto; no es de cristianos hurgar maliciosamente en vidas ajenas) con las que testifica, fundamenta las argumentaciones en la exposición de sus ideas.

         Importantísimo es acompañar al autor por las incursiones que hace en las religiones mistéricas mediterráneas. ¿De ellas copió el cristianismo sus enseñanzas doctrinales, misterios, ritos litúrgicos?

          Largo y amplio recorrido por la vida de Jesús desde su nacimiento hasta su  muerte, resurrección y ascensión. El autor, ayudado por  la Razón, con análisis críticos, presentando las pruebas más recientes de las investigaciones actuales, cotejando textos, pone en tela de juicio y desmantela todo el Montaje que sobre Jesucristo se nos ha transmitido principalmente desde S. Pablo quien certificó y selló la divinidad de Cristo.

         Sigue con el afianzamiento  de las comunidades de los primeros cristianos, incursión en el imperio romano, persecuciones,  Constantino, Diocleciano hasta que Iglesia e Imperio se toman del brazo.

         Y al llegar aquí todos os preguntaréis: ¿y la Iglesia?, ¿dónde es Ella? Ya lo dijo D. Quijote: “Con la Iglesia hemos topado”. A Ella nuestro autor dedica toda clase de flores: loa, lisonja, alaba,  encomia, engrandece, enaltece, ensalza, exalta, glorifica y hasta adula y enjabona.

         La tosca barca de Pedro temprano surca los mares de la historia transformada, casi durante dos milenios, en galera, carraca, carabela, galeón, velero bergantín, barco a vapor o inmenso crucero transoceánico; comprometida en empresas de cruzadas, colonizaciones sangrientas, misiones,  para llevar la buena nueva hasta el último confín del mundo.

         El Sumo Pontífice con su Curia o Sanedrín de saduceos (según el autor) dirige con mano teocrática el timón desde el Puente de Mando. Desde ahí bendice “urbi et orbi” y reparte hostias u obleas a diestro y siniestro. A su alrededor y por cubierta pululan, en animados corrillos, sotanas rojas, capas, capelos cardenalicios, cruces pectorales y anillos, mitras, báculos, heráldica eclesiástica. Visitan con frecuencia y aumentan la tropa  reyes, emperadores, duques, condes, presidentes, ministros de exteriores, diplomáticos, dictadores, demócratas… (sigue tú)…  Canapés, abrazos,  sonrisas, beben, bendiciones, firmas, influencias, concordatos, liban, subvenciones, negociaciones, negocios… brindan. A veces giran los vientos y se miran de lado e incluso se giran la espalda, pero pronto se reencuentran  pues son como primos, hermanos o amigos. Bajo cubierta, en sus rediles, el pueblo santo del Señor, las humildes ovejas amontonadas, se distribuyen por los valles de penuria y en las bodegas humillantes de Majadahonda. Viven felices e ignorantes, sumisas a toscos pastores de “misa y olla”

         La Iglesia se hincha de poder y de riquezas a través de reservas financieras exteriores, acciones de consorcios económicos, acumulación de tierras, testamentos, adquisición de miles y miles de palacios, colegios, bancos, subvenciones del estado, del tráfico de indulgencias, de diezmos y primicias, de la simonía practicada con sus templos y santos lugares.

         La inmensa nave avanza a veces por undosos mares procelosos de borrascosas herejías, brujerías, de tempestades de reclamaciones de vuelta a la pobreza evangélica y destierro de la corrupción, de llamamientos airados como gigantescas olas de los que luchan por la justicia, de las agitadas teologías de la Liberación, de las reformas necesarias, de los que piden más democracia en la iglesia y la igualdad de géneros,  de… Demanda imposible. El Sabio Timonel vira, enmienda rumbos, evita escollos, pincha, raja, saja, corta, trocea, tala, poda. Y la nave, en mar bravío, evita el naufragio y avanza más pujante, renovada y más hermosa. Como dice el autor acudiendo al refrán: “quien se poda a sí mismo, buenos cojones se deja”.

         La Iglesia-Crucero “San Pedro” avanza y llega y cala y ancla en nuestros días y baja a nosotros hermosa, remozada, eternamente Católica, Apostólica y Romana.

                                      *******

         Lo que sigue a continuación es un Desvarío Apócrifo, es decir, que no va a misa.

            La esbelta catedral gótica yace en su interior sepultada en tinieblas. Unas exangües amarillentas luces eléctricas mortecinas rebotan de unos cirios fingidos y se acuñan en las sombras. La llamita de la solitaria lámpara del sagrario se bambolea evanescente caracoleando alrededor del pabilo. Si se espabila el pabilo, arde la cera.

            En el proscenio del altar mayor,  parados, frente a frente estáis tú y Ella. Ella te mira; tú la miras. Ella se acerca; tú te acercas.

                        Suena el órgano…

                        Suena el órgano en la iglesia solitaria…

                        Suena el órgano en el fondo de la noche

                        Y hay un eco de cadencias  en sus flautas

                        Que se acercan lentamente… lentamente…

            Hermosa Ella, ¡sí!. Diríase hija de sanjosemariaescrivádebalaguer o niña de Rajoy. Ella sonríe sensual y lasciva. Su polisón de nardos ligeramente abierto por el canalillo apenas insinúa media tetica. Fragancia de incienso  Chanel. Un motete en  gregoriano llega lento, lento como labios, como besos, como sedas que se arrastran. Y, estando ya tu casa sosegada, empieza el baile, los  requiebros, los abrazos… Y sientes que poco a poco, tiernamente, algo se anima en tu interior; se agita, empuja y se aupa firme, duro, vibrante e enhiesto. ¡Que se encienda la luz del pabilo y que arda la cera! Pero de pronto, una voz, un grito te avisa: ¡Cuidado, muchacho, estás bailando con tu Santa Madre  Iglesia! Paralizado te quedas. Se amata tu luz, el pabilo humea. Y súbitamente en balbuceo lírico-místico exclamas: ¡Ma-a-a-dréeeeeeeeeee… Be-e-e-éeeeeeeeeee….

            Explosiones de luz irradian en destellos por la iglesia catedral que se ve esplendorosa como engalanada para una gran Fiesta. (Entra la Curia Pontificia Romana) Y atruenan, desde la “Gloria de Bernini”, las trompetas del  órgano acompañado  de millones de voces polifónicas multirraciales y étnicas que cantan el Himno Vaticano:

                        “Roma inmortale dei martiri i dei santi”

                                               ********

            Perdonad, perdonadme este desvarío, tantas tonterías. La topada frontal con la Iglesia ha descarriado mi mente por caminos pedregosos, por barrancos, por breñas y por zarzales.

         Mal cirujano es el autor pues remata su obra con 13 Apéndices. Son extensiones, ampliaciones sugeridas y apuntadas anteriormente. De obligada lectura.

         Son 500 páginas leídas a ritmo trepidante (no es novela). Con sus 635 citas y notas a pie de página, sabrosísimas; con una Bibliografía integrada por 138 autores y 169 libros. El autor nos dice humildemente que él no es un teólogo oficial pero domina en profundidad el oficio. Humor a raudales, ironía finísima, inteligente. Sensatez, sentido común, pies en el suelo. Estoy seguro de que si el día espejea, clarea y solea oiré vuestras carcajadas no importe dónde estéis, incluso allende los mares. Añádase a esto: Prosa riquísima, de variados registros, refranes, dichos, dicharachos, locuciones ingeniosas, anecdotario jugoso y entretenido, informaciones varias tanto del pasado como del presente, ejemplos sinfín  hilarantes, agilidad,… A veces el discurso discurre (soberbio pleonasmo o redundancia) “a alpargata suelta”, con alegre despelote y despiporre socarrón. Difícil no dejarse llevar y sucumbir a la magia de su estilo.

         Yo no digo que lo que dice el autor sea dogma de fe. ¡Dios me libre de ello cuando el autor fustiga con el látigo de la Razón los dogmas! No obstante, gracias a su sabia pedagogía y su simplicidad didáctica he logrado yo, bien conocéis mi falta de luces, desentrañar el misterio de la Santísima Trinidad, la Virginidad de María (antes del parto, durante el parto y después del parto), así como el misterio de la Inmaculada Concepción. Sí, amigos, comprendido por mí mismo, sin asistencia divina.

         Alguien se preguntará: ¿a qué viene a estas alturas de la vida que un don nadie le invite gratuitamente a leer “EL CATOLICISMO EXPLICADO A LAS OVEJAS”? Confesaré que yo personalmente durante más de cuarenta años he estado ajeno y descreído a iglesias, religión, Jesucristo, etc. etc. pero debo admitir que la lectura de esta obra me ha servido de HIGIENE, sacado el polvo  de los muebles, las telarañas del techo, el hollín de la chimenea y revisado el trastero (no el trasero pues ambos se miden con diferente rasero). El autor con este libro, como a san Pablo que cayó del caballo fulminado por un potente resplandor, me ha hecho  a mí, el mínimo siervo sin “san”, caer del burro pero al otro lado de la albarda donde estaba Jesús el hombre, sin luz, anodino, de carne y hueso.

         En su lectura os prometo que encontraréis al hombre nuevo; es decir, que saldréis reafirmados en las ideas con las que entrasteis pero con más luz. ¿O no? ¿Habrá conversión? ¿En qué sentido? Eso sí: siempre os quedará el disfrute y el cachondeo. ¡A reír que son dos días!

         Nota: Casi seguro que el libro se puede encontrar en vuestra biblioteca más cercana, aunque en este caso el dinero no sería tirado.

         Un abrazo muy fuerte a todos.

Pedro Diañez

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